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Alejandra Díaz-Ortiz presentó su primera obra, “Cuentos chinos”, en un acto al que acudió el prologuista de la obra, Luis Eduardo Aute, y que abrió la periodista Ana San Romualdo.

 
Entre amigos, en un ambiente marca ‘bar Santana’, Alejandra Díaz-Ortiz presentó su primer libro, “Cuentos chinos” (Trama Editorial), escoltada por Luis Eduardo Aute y la periodista de EL ADELANTADO Ana San Romualdo, quienes lanzaron un buen número de piropos a esta mexicana afincada en La Losa, llegando incluso a decir el cantautor que “está llamada a convertirse en una de las voces más originales en castellano”.

 

En tono informal y con gracia, San Romualdo abrió la presentación reconociendo la fascinación que sintió por la peripecia vital de una mujer que ha dado unas cuentas vueltas por el mundo hasta aterrizar en tierras segovianas. La periodista se centró después en “Cuentos chinos”, del que valoró su agradable lectura y, sobre todo, su capacidad para reír y para pensar. “Engancha”, resumió.

Aute miró hacia atrás, diciendo que si alguien le hubiera dicho cuando conoció a Díaz-Ortiz en México, en la época en que ella era una prestigiosa promotora de conciertos y mánager de algunas estrellas de la música, que él acabaría presentando un libro suyo en Segovia, habría respondido a su interlocutor que estaba “totalmente loco”. Dicho esto —en referencia al pasado y al presente de Díaz-Ortiz—, el polifacético artista de origen filipino definió “Cuentos chinos” como “un libro fascinante”.

No ocultó en su intervención que la autora novel y él tienen reflexiones comunes sobre la vida para, a renglón seguido, entrar al trapo sobre el contenido de la obra. En su opinión, Díaz-Ortiz bebe de autores como Borges o Cortázar, invitando a los lectores “a dar un par de vueltas a las neuronas”, algo cada casino online vez menos habitual en los cuentos. El autor de “Al alba” coincidió con San Romualdo en lo agradable que resulta leer “Cuentos chinos”, añadiendo que el libro es irregular, en tanto que los cuentos son muy variados, tanto temática como estilísticamente. Además, Aute quiso ver entre las virtudes de Díaz-Ortiz su lenguaje desnudo de florituras; su capacidad para jugar con las palabras; y su aparente cinismo, incapaz de esconder “una sensibilidad tremenda”. Dicho todo esto, el cantautor demandó a su vieja amiga que se obligue a seguir escribiendo.

Un poco abrumada por la retahíla de halagos, Díaz-Ortiz reconoció sus miedos tras leer el prólogo de Aute (“antes todo era un juego, ahora tengo dudas”, dijo). “Me da pudor ver al niño-libro que he parido yo”, añadió.

Medio en serio medio en broma, Aute dejó una última frase sobre “Cuentos chinos”: “Pido que el libro se lea; luego, si se vende bien, mucho mejor”.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 16 de Diciembre de 2009