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A propósito del I Segovia Blues Festival PDF Imprimir E-mail
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El I Segovia Blues Festival, que acogió estos días el Hotel Santana, ha contado con una suma de esfuerzos muy importante. Tras su celebración, es momento de hacer balance y analizar qué aspectos han funcionado y cuáles no con vistas a mejorar en el futuro, dado que se trata de un evento que pretende tener una continuidad en el tiempo.

Un promotor sabe que, en la medida de lo posible, siempre tiene que cumplir con lo que se publicita. En este caso,  el festival de blues había programado dos actividades que, por diferentes causas, no se pudieron celebrar realizar: la master class de guitarra que ofrecía Alan Giroux y la exposición de fotografías sobre blues. Estoy convencido de que los organizadores han sido los primeros en lamentar este contratiempo. Quizá esto les haga recapacitar de que ciertas cosas hay que hacerlas con mayor tranquilidad.

Metiéndonos de lleno en la miga del festival, se puede afirmar que el cartel a priori podía dejar ciertas dudas al incluir dos bandas que aunque beben de las raíces de esta música, el blues, quedan un poco alejadas de tal estilo. Me refiero a The Animals y la J. Teixi Band, pero aun así, no desentonaron. Esto es una costumbre que se sigue en otros festivales, ya sean de jazz, blues, pop, etc.  Volviendo al cartel, hay que decir que, en lo que se refiere a calidad, en nada tiene que envidiar a otros festivales que se llevan a cabo en nuestro país que gozan de más solera y que, a buen seguro, cuentan con más apoyos.

La apertura del festival contó con una banda que veremos en muchas más ocasiones en nuestro país, los maestros Spikedrivers, que dieron una magistral lección de buen blues, recuperando sonidos que en la mayoría de los casos no estamos acostumbrados a escuchar y exhibiendo una gran fuerza sónica para ser un trío. Sin duda, fue uno de los grupos que más gustaron a los asistentes.
The Animals fue la apuesta más conocida de todo el festival, derrochando rock y rhythm and blues con añoranza y energía a partes iguales ante un público ya entregado de por sí.

En el segundo día del festival, la banda con el sonido más americano de nuestro país, la J. Teixi Band nos deleitó con su buen hacer y se hizo con el público canción a canción demostrando su experiencia encima del escenario.

Los finlandeses Wentus Blues Band eran a priori las estrellas del cartel. En esta ocasión, además, venían reforzados por un fenomenal Eddie Kirkland y el desconocido Barrence Whitefield. La Wentus cumplió sobradamente con las expectativas y demostró ser una banda súper compacta y con buenas maneras, que podría estar en cualquier cartel grande de nuestro país. Ofreció un concierto de gran calidad, brillando a un gran nivel todos los miembros de la banda.
 
Lo de Eddie Kirkland fue el sumun: podías cerrar los ojos e imaginar que estabas en el Buddy Guy´s Legends de Chicago.  La actuación fue espectacular y de lo mejor que este cronista ha visto y escuchado, no sólo en la ciudad de Segovia. Barrance Whitefield demostró sus grandes dotes de cantante y la amplitud de sus registros, por momentos muy soul y en otros muy rockero, aunque quizás abusó de sus agudos. Se nota cuando un concierto ha gustado: al final el público agasajó a los músicos durante bastantes minutos.

Sobre la asistencia de público el festival ha ido claramente de más a menos. Si en el preludio del festival la sala rozó el lleno con John Mayall, en el primer concierto se registró algo más de media entrada y bastante menos en el que cerraba el evento. Quizás hay que plantearse para otras ediciones programar fechas más atractivas y con menos actos que puedan ser competencia. También sería importante valorar el trabajo de marketing y publicidad que se ha realizado, no sólo en nuestra ciudad sino en las cercanías y sobre todo en la próxima capital del reino.

En lo que respecta al sonido del festival hay que reconocer que los chic@s de Pablo Cantalejo realizaron un excelente trabajo y que el sonido fue excelente, por no decir perfecto.

Por último, es obligado decir que el I Segovia Blues Festival ha sido, en general, de gran calidad y brillante, y que no tiene nada que envidiar a otros festivales que se realizan en nuestro país con más solera y con más apoyos.

También hay que felicitar a todos los organizadores, los hermanos Santana, Bizz Producciones, etc., porque han hecho un esfuerzo que a veces no está recompensado como se debería.

Espero y deseo que este festival tenga continuidad no sólo como aficionado al blues sino también como un soporte más a una ciudad que pretende ser capital cultural en el 2016. Claro que para que eso suceda todos deberíamos arrimar más el hombro.

Carlos Díez