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Sonido made y Mayall PDF Imprimir E-mail
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Eran las diez y media de la noche del jueves en el Hotel Santana. El local está lleno a rebosar de personas de edad media mayor que en la mayoría de los conciertos, situándose entre las columnas para poder ver el escenario. Todo está listo para que el espectáculo comience.

 

 

 

Se esperaba a los franceses Alain Giroux y Jean Louis Mahjun, pero una fuente de la organización nos informó que Claude Taylor, el tour manager de John Mayall exigió que se respetase el acuerdo contractual y que el británico y su new band (ya no son los Bluesbreakers según su página web oficial) comenzasen puntualmente a las 22:30 horas por lo que nos quedamos con las ganas de verles.

 

Pudimos ver las dos caras de John Mayall, una en la entrevista personal previa al concierto que concedió para el blog de Blues Syndicate, donde John se mostró como un inglés muy correcto: flemático, conservando las distancias, abordable, pero… en su nube. La otra fue un líder multiinstrumentista, que hacía guiños y buscaba complicidades con los miembros de la banda, aunque siempre en control de la situación y manteniendo la tensión del público.

Mayall arrancó individualmente, reivindicando su liderazgo y a continuación se le unió la banda. A pesar de que estuvieron hora y media haciendo pruebas antes del concierto, el sonido no estuvo bien desde el principio, aunque fue mejorando al pasar los temas; esto afectó especialmente a la batería (Jay Davenport estaba desaparecido, al principio) y a la guitarra (Rocky Athas estuvo "mudo" hasta el tercer tema).

Mr. Mayall fue el de toda la vida, el de los discos y los videos, se defiende bastante bien con la armónica, que alternó y simultaneó con los teclados y lógicamente la edad se nota en su manera de cantar. Tiraron de estándares del blues, como una correcta y larga Hideway de uno de sus ídolos, Freddie King o rememorando viejos tiempos acordándose de Clapton cuando atacó el tema de Otis Rush, All my love o Somebody is acting like a child, que grabó con Mick Taylor hace varias décadas. Temas propios como Chicago Line y la conocidísima y movida Room to move donde el público aportó buenos coros dejando para el bis el tema del añorado J.B. Lenoir, Mama talk to your daughter. En total estuvieron descargando blues sobre una hora y media con un bis bastante largo.

No fueron demasiadas las canciones que incluyeron en su repertorio, pero las estiraron para crear un espacio para que hubiera solos y picardías entre ellos. En esto se nota el saber hacer de John Mayall que dejó a cada miembro de su banda suficiente tiempo de lucimiento y de expresión personal.

Los músicos que acompañaban al de Manchester tienen, a nivel particular, un currículum musical excelente, sobresaliendo el guitarrista Rocky Athens, con su sonido "fender" y una forma de tocar muy pulcra y con una digitalización y capacidad de contagiar ritmo que ya quisieran muchos. El público se entregó las pocas veces (en comparación con Tom Canning a los teclados) que el texano interpretó solos.

También sobresalió el bajista Greg Rzab con un solo muy del agrado del público, aunque el que contó con más minutos de solos y guiños de Mayall fue el neoyorquino Tom Canning, con mucho ritmo con la mano derecha e incluso imitando a Jerry Lee Lewis tocando con el pie en el bis final.

Ninguno de ellos necesita seguramente de John Mayall para ser reconocidos en la escena musical internacional. Esta gira es una muesca más en sus respectivas fundas de instrumentos.

En definitiva, sonido e iconografía Mayall para añorar otros tiempos de blues y rock, un concierto del que salieron contentos la mayoría de los asistentes y que viene a dejar claro que el blues tiene un público fiel, como el que llenó la sala.

John Mayall hace una gira europea cada 18 meses. Esperamos volver a verle en Segovia... con la banda que traiga en esa ocasión.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 19 de Julio de 2009