Acceso



PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 20 de Mayo de 2009 13:31

 En esta ocasión, ayer le pillé en la furgoneta, otra vez en carretera, camino de Vitoria, donde anoche actuaba en la sala Azkena. En la parada para el bocadillo volvió a atender mis preguntas. Hoy, a partir de la medianoche, la sala Cabaret abrazará a Burning por una buena causa: recaudar fondos para la oenegé Amref-Flying Doctors de ayuda en África y que dirige Nélida Cano en Segovia. Los precios son de 12 euros anticipada en las tiendas Tótem Vértigo y en el bar Santana. En taquilla, la localidad cuesta 15 euros.

 
-Johnny, de nuevo por Segovia, aunque esta vez por una causa solidaria...
-Sí, ya sabes que entre Burning y Segovia hay buena química. Pero esta vez, más que ningún otro día, la gente se tiene que dejar caer para recibir una buena dosis de rock and roll y seguro que se acostarán con buena conciencia. Algunas veces veo a esos niños de África en la televisión y me digo qué puedo hacer, no sabes.
 
-¿Varía mucho la manera de afrontar un concierto solidario que otro directo cualquiera de una gira?
-No difiere mucho. En una cita como la de mañana (por esta noche) todos nos queremos poner esa camiseta imaginaria de la solidaridad, es un día especial. En cuanto a los temas, rescatamos las canciones más 'blueseras' porque el motivo nos pone el cuerpo de música negra, pero en el fondo es un concierto de rock y un fiestón, con canciones de todas la épocas de Burning para que la gente se olvide durante unas horas de la crisis y de la rutina del trabajo.
 
-La música se ha convertido en un soporte clave para ayudar a las causas solidarias como la de Amref.
-Es vehículo que más se pringa con la solidaridad, que más engancha a la hora de concienciar y que más fácil lo ve el tema de ayudar. A mí me cuesta más esa reacción en el caso del teatro o con una exposición de pintura. Las canciones tocan el corazón.
 
-¿Hará Burning un guiño al recientemente fallecido Antonio Vega, con el que tanto ha compartido?
-Será en cierto modo un homenaje. Antonio y yo siempre hemos ido en paralelo. Cuando le conocí ya era ese chico tímido, en la sombra, detrás de Nacho (la otra mitad de Nacha Pop), que era el que más hablaba. Antonio tenía y tiene una magia especial, sus temas, su voz de cristal, su figura hacían temblar. Ha sido un número uno. Una lástima, porque aunque era la crónica de una muerte anunciada, la pérdida te golpea salvajamente.
 
-Burning también ha bebido tragos amargos de perder amigos y componentes de la banda, como Pepe Risi. ¿Uno llega a curarse de tanta desgracia?
-Hay que continuar y seguir tocando y volver a sentir. La cuneta en el rock está llena de cadáveres, pero la gente no se va de vacío y yo no cambiaría por nada mi vida.
 
Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 14 de Mayo de 2009