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Contra los elementos PDF Imprimir E-mail
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Si fuera una folklórica, seguro que le tacharíamos de gafe. Pero como es rockero, además de simpático y de Bilbao, de Fito Cabrales diremos que combate la mala suerte y los elementos climatológicos adversos con buen humor, paciencia y empeño en hacer su trabajo; además de la labor de un gran equipo y, no menos importante, de un público entusiasta dispuesto a esperar, prescindir de teloneros, mojarse, enfriarse y ponerse de barro hasta las orejas.

 

Hace unos días, en una entrevista en este periódico, el cantante recordaba el concierto de agosto de 2007 en La Granja, en el que llovió, sopló el viento y la banda tocó de milagro, y decía que confiaba en estar más tranquilito el viernes en La Albuera. Pues no. La lluvia volvió a convertirse en protagonista y, sobre las siete de la tarde, lloviendo y en medio de un barrizal, pocos daban un duro por el concierto. Pero Fito se empeñó, los productores y la organización se empeñaron, el público esperaba a la puerta y al final, con una mínima colaboración de las nubes, se obró, otra vez, el milagro.

 

Pasadas las ocho y media, hora prevista para el inicio del concierto de La Cabra Mecánica, que acompañan a Fito y Fitipaldis en esta gira, se abrían las puertas, y cerca de las diez y media Fito aparecía sobre el escenario a los sones de “Antes de que cuente diez”, el tema que da nombre a su último disco y a esta gira. “Vamos a tocar; si llueve, pues nos mojamos, o nos vamos”, dijo. Y más de 5.000 personas asintieron.

A partir de ahí, dos horas de concierto en las que se superaron los problemas de sonido, las guitarras húmedas que suenan mal, el frío que hacía, los pies mojados y llenos de barro... Para Fito lo importante son las canciones y esta vez no sólo reinaron por encima del súper escenario y la gigantesca producción, sino por encima de los elementos.

Fueron casi todos los temas de “Antes de que cuente diez” y una amplia representación de sus discos anteriores, fundamentalmente “Lo más lejos a tu lado” y “Por la boca vive el pez”. Muchas veces oímos que la poesía ya no vende. Yo creo que hoy la poesía se vende en otros sitios que no son los libros. Fito habló, como en sus discos, como en cada concierto, al alma de cada uno de sus espectadores. Porque, como él, todos nos hemos empeñado en apostar al cinco aunque siempre saliera seis, hemos aprendido de una bruja o sabemos que, si catorce vidas son dos gatos, debe quedarnos mucho por vivir.

Fuente de la noticia: El Adelantado de Segovia, 9 de Mayo de 2010