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El chaparrón fue Fito PDF Imprimir E-mail
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Más de 5.000 personas desafían a la lluvia y abarrotan La Albuera para disfrutar de la gira 'Antes de que cuente diez'

Los segovianos van a empezar a pensarse muy mucho el refranero y puede que incluso promuevan una campaña para cambiar algún que otro dicho que desdiga el saber popular. Eso de acordarse de Santa Bárbara cuando truena ya no les cuela a los lugareños, que van a comenzar a acordarse de Fito cada vez que el cielo se abra, retumbe sonoro y descargue agua a mansalva. La anterior visita del bilbaíno con sus Fitipaldis también estuvo marcada por la meteorología.
 
Para la memoria queda aquella cita del 24 de agosto del 2007, en La Granja, cuando la lluvia retrasó la actuación de Fito. Entonces, el artista tiró de casta y avisó al público: «no tenemos luces ni pantallas; pero somos una banda, tenemos canciones, así que habrá que tocar». Hace dos años, el músico se echó para adelante, hizo acopio de profesionalidad y se entregó a la hambrienta audiencia.
 
Ayer se vivió el día de la marmota: los organizadores, pendientes de los caprichos del cielo; y un aluvión de público deseoso de que la lluvia que descargó de forma intermitente durante toda la jornada respetase al artista. Y lo hizo, porque el pequeño gran hombre, el Peter Pan, se creció ante la adversidad. «¡Si llueve nos mojamos un poco y sino nos vamos!», arengó después de las dos primeras canciones. La segunda opción de la propuesta no agradó al respetable, que gritó al unísono «¡nos mojamos, nos mojamos!». La suerte estaba echada.
 
Tras un videoclip animado que sirvió de introducción, arrancó Carlos Raya rasgando su guitarra con los acordes de 'Antes de que cuente diez' y abriendo el paso al resto de los Fitipaldis. Eso le bastó al aforo de La Albuera para terminar de calentarse. Más de 5.000 personas abarrotaron la ciudad deportiva, según las estimaciones de la organización. Empezó el chaparrón, el musical, el de Fito. Miles de gargantas engancharon y vocearon tema tras tema, y el de Bilbao a lo suyo, a empapar de rock and roll al personal sediento del primer gran concierto de la temporada.
 
El artista tuvo un recuerdo al comienzo del festín para sus compañeros de gira, La Cabra Mecánica, a los que la lluvia sí les retrajo de subirse al monumental escenario, provisto de dos pantallas de vídeo y seis paneles con juegos de luces. Los teloneros se quedaron en seco, a cubierto, mientras los cientos de espectadores que habían acudido a primera hora también buscaban refugio en los bares de la zona o templaban ánimos con sus provisiones etílicas a la espera de que descargara el chaparrón de rock and roll que les tenía preparado Fito.
 
Como dice el de Bilbao, los protagonistas del concierto son el público y los músicos, por mucho montaje caro, muchos vatios que suenen y muchas bombillas que iluminen el espectáculo. Mención aparte mereció para Fito todo el equipo que hay detrás del montaje, que ayer trabajó a destajo para que esas más de 5.000 almas disfrutaran del 'aguacero' de Fito.

Fuente de la noticia: El Norte de Castilla, 8 de Mayo de 2010